lunes, 28 de marzo de 2011

La Fuerza Aérea

El Turco siempre repetía la frase “la victoria tiene muchos padres; la derrota es huérfana”.

Cuando terminó la guerra, llegó el momento de ponerle paternidad a la derrota. Varios oficiales (creo que todos retirados) de la Fuerza Aérea se lanzaron a escribir análisis y crónicas supuestamente históricas en las que era evidente que la consigna era: “la Fuerza Aérea no perdió”. No creo que lo hicieran exclusivamente a título personal; para mí, la Fuerza Aérea bajó líneas.

Algún tiempo después, cuando el Congreso Nacional decidió establecer la Medalla del Congreso a los “héroes de Malvinas”, la Fuerza Aérea sostuvo que sus integrantes eran “todos héroes”, con lo que hubo medalla para todos. Creo que después hicieron lo mismo con la pensión a los Veteranos de Guerra, por lo que algunos de los que hoy cobran la pensión nunca escucharon silbar una bala. Tan absurdo fue esto, que los mismos pilotos que habían combatido acuñaron la frase de  que “muchos se subieron a las alas de los aviones”.

Mi experiencia fue completamente diferente. La gente de la Fuerza Aérea que estaba a cargo del aeropuerto (salvo honrosas excepciones, como la del Comodoro Destri), mantuvo la heroicidad hasta que cayó la primera bomba. Una vez que empezaron las operaciones y que los ingleses se empeñaron en destruir la pista de aterrizaje y el aeropuerto, los oficiales de la Fuerza Aérea comenzaron a desanimarse y a caer en un pesimismo progresivo y descontrolado.

Varios subían hasta el puesto de comando del Turco a buscar ánimo y entusiasmo, y lo encontraban. Otros venían a descargar su escepticismo, esperando que el Turco los acompañara en su depresión.

Tiraban frases como “mi Teniente Coronel, escuché por radio que los ingleses no vienen”, o “parece que la flota no avanza”. Esperaban que el Turco coincidiese con ellos, y el Turco les contestaba tajante: “¡No me vengan con malas noticias, que a los ingleses los estamos esperando”!  

La Fuerza Aérea no hizo honor a la bravura de los pilotos que combatieron. Bastardeó su heroísmo al hacerlos héroes a todos. Nosotros fuimos testigos de  la acción de esos pilotos el 1º de Mayo sobre el cielo de Puerto Argentino y vimos los Pucará volver del combate aéreo, perforados e inutilizados por los impactos.

Lo que más recuerdo, fue la acción de la Fuerza Aérea en Bahía Agradable (Pleasent Bay). Un regimiento de Guardias Galeses que había desembarcado en Darwin, inició la marcha hacia Puerto Argentino. Como era un regimiento mecanizado, no resistió la marcha a pie, fue llevado nuevamente a Darwin y embarcado para hacer el desplazamiento por mar durante la noche. Al llegar a Bahía Agradable, en lugar de desembarcar, permanecieron en el buque para descansar. A la madrugada los atacó la Fuerza Aérea y los destrozó. Nosotros vimos el ataque de los aviones argentinos desde nuestra posición. Hay una filmación impresionante de los ingleses bajando los heridos a tierra. 

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